EL PRINCIPITO

de Antoine de Saint-Exupéry
Punto de vista de la actuación

La actuación me pareció muy conmovedora. Cada personaje- como el principito, el aviador, el zorro, el cordero, el rey, el borracho, el geógrafo, la serpiente y la flor- se esmeró por transportarte al mundo al que pertenecía - metafóricamente – y al que El principito llegaba buscando a un amigo.
Los movimientos, gestos, tono de voz, la dirección de sus miradas y la postura fueron apropiados para llegar a un trabajo completo y atraparte desde el principio al final. Esto fue posible con una línea ascendente, que te creaba un vínculo más próximo conforme continuaban las escenas. Pero unos personajes supieron transportarte más que otros a la obra adaptada. De todos ellos, bajo mi perspectiva, quien me conmovió en cada escena fue El principito, el protagonista de la obra.

El personaje del principito fue representado por una joven de 21 años. El corte de su cabello, su sonrisa y ternura que reflejaba su rostro en conjunto, yo las capturé naturales. No había tanto esfuerzo, ni era fingido en el momento de hablar, de caminar, de dirigirse a cada personaje, mucho menos cuando las emociones eran intensas. Por ejemplo, el llanto, la queja, la pena y la angustia.

En la actuación de esta obra noté una reunión de emociones que los seres humanos, por lo general, solo somos capaces de expresarlo solo en la infancia porque luego lo reprimimos por el rechazo de la sociedad. Y creo que este es el hecho gustoso, la pulpa, de la obra, en la que podemos llenarnos de sensaciones que tiene cada personaje al momento de vivir cada episodio, pues aquello que está dentro de nosotros solo es exteriorizado con la conmoción de los personajes.

Por ello, puedo entender el amor y dedicación que este grupo tiene por la actuación. Se notaba la perfección a la que ellos buscaban llegar. En principio, eran casi mecánicos, solo decir lo que el papel dicta, muy bien aprendidos, pero la pasión y el vivir el momento a momento de la escena lo hicieron conforme transcurría la obra.

Estilo que utilizan los actores y actrices  

Además, yo pude ver el método de Stanislavski, que busca formar al actor en artista. El actor busca la verdad. Crea su propio personaje. El amor tiene que servir la pobreza, el dolor, etc. Esto porque los personajes que vemos en cada escena son capaces de mostrarte su esencia como tal, el caso del zorro, por ejemplo, nosotros estamos acostumbrados a ver este animal como salvaje, que anda en las montañas, pero con el principito comparten la afiliación de estar juntos. El zorro es capaz de decirle que lo esperará, que quiere que lo domestique, que quiere estar con él. En este caso, el amor se sirve del cariño tierno, real e ingenuo que el principito puede llegar a sentir por el zorro.

Del mismo modo, también, la serpiente, se muestra muy venenosa, pero el principito solo irradia amor y pena por este animal. Y ella le promete que le llevará de regreso con su florcita. El, inocente, le cree, porque lo que posee ella es su veneno, con el que pone a "dormir" al protagonista, y nos lleva al final de la historia.

Así también, inspiró a muchos otros métodos y un enfoque realista para entender a cada personaje y hacerlo creíble.

Organización de la escenografía en general (ambientación, iluminación, vestimenta y maquillaje)

La organización y la actitud de cada personaje es increíble. Podemos encontrar el clásico amor de los jóvenes por sus pasiones, aquí se trata de un amor al teatro, a la actuación.

Pero la implementación del ambiente como la iluminación fue un poco carente, que sí influye mucho. Sucede que mientras esperas el inicio del teatro, vas apreciando lo que te rodea, lo que en pocos minutos empezarás a disfrutar y tanto tus ojos como tus demás sentidos buscan llenarse de sensaciones. Aquí hay puntos en contra porque el trabajo que quiere realizar el hombre es siempre lo más cercano a la perfección y lamentablemente si el espectador no se alimenta desde el principio- y más sus ojos- el gusto será incompleto.

La vestimenta sí fue atractiva porque ubicaba y sobre todo completaba la personalidad de cada personaje, que es necesaria en toda actuación. Pienso que esto es así porque la actuación debe tratar de captar la atención desde todos los elementos posibles, por ejemplo, un arete insignificante- al ojo del espectador- un pequeño rasgado en un mandil, una mancha pequeñísima en la mano izquierda, comunica. Esto es una herramienta fundamental, pues la omisión de palabras, explicaciones, puede ser más gustosa porque invitas a que el espectador sea capaz de intuir algunos actos y ser participe en la comprensión de la escenificación.

Originalidad del guion, el aspecto artístico que tiene, moraleja y las cosas que ustedes crean conveniente analizar

El guion es una adaptación una obra clásica y reflexiva. El aspecto artístico fue muy completo, como lo mencioné anteriormente, ascendente. Hubo un progreso pausado, que enriqueció la actuación, no cortó la ilusión de continuar viéndolos. Aparte, esto fue posible porque tuve un contacto directo con cada personaje, las emociones que generaban no estaban tan lejanas de la posición que ocupé mientras los veía disfrutar de su arte, el teatro.

La moraleja y enseñanza que transmite esta obra es magnífica. Uno lo sabe desde que ve cada gesto, mirada, postura y dirección del protagonista en la obra, pero si leemos el texto nuestra imaginación es más aún porque no hay parámetros como ponerte un objeto al frente e indicarte ser inicio y final de tu creatividad, en diseñar a cada personaje como tú desees verlo y/o sentirlo.

El principito conmueve a grandes y pequeños. Los mensajes son de antaño, del sigo pasado, sin embrago el fondo nunca cambia, lo tópicos tratados acerca del Amor, amistad, valentía, soledad y egoísmo aún son parte de nosotros, de nuestras vivencias diarias porque las emociones nos mueven en nuestra cotidianidad. Y aunque todo en la vida es cambiante, como dijo Heráclito, todo fluye, y así es el hombre. La prueba de ello lo vemos en las diferentes actividades, sin embrago nosotros aún vivimos de las emociones, con ellas y son de ellas de quienes nos colgamos, nuestra debilidad, nuestra fortaleza, nuestra vida, nuestra muerte. Y por eso está obra siempre nos va a conmover.



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